miércoles, 19 de abril de 2017

"NO SÉ QUÉ DECIRTE..."

A continuación, con el debido permiso concedido por el autor (http://laventanadelabuelo.blogspot.com.es/2017/04/no-se-que-decirte.html?view=classic), comparto sus palabras tan emotivas:

"No sé qué decirte, ahora que tu palio dejó sus zancos en el suelo de san José de Calasanz, después de un Viernes Santo más de batalla, de derroche físico y de exprimirme el alma en cada "revirá", en cada "chicotá", en cada vez que me paraba a mirarte sin poder contener las lágrimas. Eres muy grande, siendo tan joven, eres muy grande, siendo tan Niña, apenas una "Mocita" que es maestra en el Dolor, apenas diecisiete años, y ya experta en el sufrimiento y en el llanto; pero qué llanto tienes, Madre mía, que los que se agolpan ante tu paso reflejan tu tristeza en sus miradas y las lágrimas afloran iluminadas las niñas de sus ojos al ritmo que le marcan las velas de tu candelería. ¡Qué bonita eres Madre!, si ya lo dice tu "izquierda alante", eres la "Virgen de la cara bonita", y es que no se puede estar más guapa con la pena tan honda que Tú tienes...

No sé qué decirte, salvo gracias...por un año más bajo tus pies, por la gente que te quiere y que te cuida, por la cuadrilla que tiene la suerte de llevarte, y a la que yo tengo la suerte de llamar mía. Gracias por la emoción incontenible desde que despuntó el alba, por tener a mi familia a mi lado en tu paseo, por la fuerza que me sigues conservando aunque yo barrunto que se agota, como las clepsidras, gota a gota. Gracias por la "revirá" del cancel, y por esa forma que tienes de mirarnos que hasta parece que se para el tiempo ante tu cara y ya no hay más que hermosura, gratuita e inmedible, y gracias porque mi hija ya te espera, ya te conoce, y ya te necesita. 

Gracias, Señora de la cara bonita, no me canso de decirlo, por permitirnos llevar, bajo tus andas, no sólo tu belleza, tu grandeza y tu delicadeza, que eres la delicadeza bajo palio, Escolapia, que no se puede ser más fina, ni más elegante, ni más bonita, sino también, y eso es lo más importante, por permitirnos llevar la fe de tanta gente en un bolsillo, cuando estamos junto a Ti. Dice la saetera que no se explica "cómo una pena tan grande/ cabe en pañuelo tan chico", y yo no me explico cómo en un bolsillo de un pantalón de costalero cabe tanta fe...¿cuántas fotos de padres, de hijos, de esposas y maridos se llevan en el bolsillo? ¿cuántos relicarios en forma de chupetes, anillos, pulseras, llaveros, medallas, van contigo bajo el palio gracias a un simple bolsillo? ¿cabe más fe en un trozo de tela?...fíjate si tu palio es grande, ay, María Santísima del Mayor Dolor, que, con con nosotros, van muchísimas oraciones, muchísimas miradas que se pierden en las camas de los hospitales, muchísimos besos que se mecen en el aire de la distancia, muchísima fuerza en las manos recias de nuestros abuelos, muchísima ternura en las manecitas de nuestros bebés...¿cómo no va ir arriba tu palio, Primor de los Primores, si por cada costalero, va como poco, una esposa, dos padres, cinco hermanos, una hija, cuatro sobrinos, sin contar suegros, cuñados y amigos?...¿ves la de gente que lleva tu paso? ¿cómo no va a volver arriba?...no sé qué decirte, salvo que me sigues emocionando a cada mano, que te llevo en el corazón cada día de mi vida, que te pido por los míos cada minuto, que te añoro cada segundo que pasa desde el Viernes Santo, que te busco, que te sueño, que te lloro, que te quiero, que necesito mirarte, que me siento afortunado cada año que paso debajo de tu palio, que no me salen las palabras, y que mi única manera de rezar, es intentar hacer más liviana, con mi esfuerzo, cada loseta del suelo que pisas, para que no te duela la pena, y para darte gracias, eternas, sinceras y orgullosas, por qué no, por cada uno de los ratos que comparto, con mis amigos, en esa bendita locura que es ese paso de palio de Viernes Santo que me hace más joven, y en el que vuelvo a nacer.

No sé que decirte, pero creo que te lo he dicho todo, me falta sólo una cosa, sólo una, que no recuerdo haberla mencionado..¡Qué cara más bonita tienes, "Hija"!..."

lunes, 17 de abril de 2017

30 AÑOS BAJO SU MANTO

Si uno echa la mirada atrás encontrará totalmente irreconocible la Hermandad, de lo que era a lo que es. Han cambiado tantas cosas y tantas que quedan aún por cambiar... Hoy, 17 de abril de 2017, se cumplen 30 años de aquel Viernes Santo en que María Santísima del Mayor Dolor lucía el mejor de los estrenos posible: su propia cuadrilla de costaleros.

Son 30 años ya, que se dice pronto, suficientes como para escribir mil y una anécdota, para haber sufrido y disfrutado muchísimas chicotás eternas (como las de Roma, por ejemplo). Años como para haber "bautizado y retirado" a muchos costaleros bajo esas trabajaderas. Años para que varias manos acariciaran su martillo y el eco de algunas voces de capataces resuenen aún entre sus respiraderos.

Y de todos y cada uno de esos años, de esas Cuaresmas, de esos ensayos, de esas Estaciones de Penitencia... puede dar cuenta el bueno de Pepe Ferro, quien comenzó aquella bendita locura en 1987, y hoy en día sigue disfrutando de ser los pies de su Madre del Mayor Dolor.

A todos y cada uno de los que han pasado por dentro y fuera de sus trabajaderas, GRACIAS.

A todos aquellos que hoy forman parte de la cuadrilla, GRACIAS.

A todos aquellos que formarán parte de esta historia Escolapia, GRACIAS.


martes, 28 de febrero de 2017

CUARESMA 2017

Mañana comienza una nueva Cuaresma y lo hace con la imposición de la ceniza durante el transcurso de la Eucaristía en nuestra Sede Canónica de San José de Calasanz a las 20:00h. (Para saber un poco más sobre esta celebración, pueden pinchar aquí) Se nos presentan 40 días para preparar la Pascua, días que hemos de aprovechar para limpiarnos y purificarnos como Cristianos que somos, y para preparar y ultimar los innumerables detalles de nuestra Estación de Penitencia como cofrades que somos.

Estamos seguros que van a ser 40 días llenos de actos culturales y cultuales, de ensayos y conciertos, de carteles y pregones, de limpiezas y planchados, de arreglos y estrenos, de cuotas y papeletas de sitio, de prisas y esperas, nervios y últimas horas... en definitiva, 40 días para disfrutar, y más aún si lo hacemos en Hermandad, viviéndola intensamente.

Desde aquí invitamos a todos nuestros hermanos para que se acerquen a nuestras dependencias, se involucren en la vida de su Hermandad, participen de su día a día... y poco a poco vayamos preparando nuestra salida del Viernes Santo.